Sábado, 12 de marzo.
Deseo finalizar ésta noche con el recuerdo del año 2006, donde se consolidó la SOCIEDAD DE LOS POETAS AUSENTES, si mi mente no me juega mal era un 12 de marzo; en un recital realizado en el Centro Cultural San Cristóbal. Pero recordar las fechas no viene ahora al caso, el hecho está en recordar al promotor de nuestro ahora disuelto grupo, Carlos Oriundo Infante, Caín.
Me arrastró escribir de él porque encontré entre mis libros un poemario sencillo que escribió el año 2007; su ausencia, como de otros importantes de nuestro grupo muestra la consecuencia del tiempo pasado, las circunstancias personales que nos separó, dentro de la ciudad o por distintas partes del país. Caín se ha ido, tal vez regrese pronto; lo único que tengo de él, aparte del recuerdo y su poemario es nada y es esa nada no sólo quedo aquí, sino, también en nuestra ciudad, como los recitales que los asistentes ya olvidaron o las borracheras en los parques, que también –sin ser dramáticos-, los parques, si tuvieras vida, nos han borrado de su atmósfera.
Con la Ausencia de Caín la Sociedad de poetas también queda en nada. No me abruma; aún con la conciencia de que no dimos lo suficiente para nuestra egoísta ciudad. Espero que desde donde estén, cada uno, sepa que la luz no ha muerto; mientras seguimos respirando o haya otro grupo de jóvenes con un promotor como fue Caín, y un poquito de disciplina se puede hacer mucho.
Ésta noche brindaré en nombre de todos los que fuimos y somos.
Caín, Salud!
Caín, Salud!
la sociedad de los poetas ausentes, muchos se dispersan y algunos aunque lejanos están muy unidos por un lazo muy fuerte... espero que algún día retornen los poetas...
ResponderEliminaramigo brindo `por caín si no recuerdo mal tú me lo has nombrado quizás me equivoque y brindo por ti mi querido Luis Eduardo , mi jovencito especial que tantas noches escuché y que un día como caín se fue por entre las sombras de la noche. un beso mi querido Luis!
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