Una de las frases que ha marcado en mi es de Böll, en la novela Opiniones de un payaso, cuando el lastimado personaje, lastimado con la herida en la rodilla y la herida en el alma por el abandono de su amada, veinte años atrás, lo dejó como estaba, sin dinero y en un cuarto de hospedaje, emborrachándose desde el inicio de la novela. Entonces habla con su padre y éste le dice, algo así, “Te falta una cosa para ser por fin un hombre: Resignarte…”.
Matar el sueño, algo que siempre he tratado de evadir y muchas veces encontré comentarios de gente’s que terminaron adjetivándome por ilusorio, quimérico, fantasioso, lírico u otro apelativo similar. Por qué escribo, van como cuatro años que me hago esta misma pregunta y cada vez estoy más convencido en la primera respuesta que me hice hace cuatro años, escribo por necesidad; escribo porque es la única forma de encontrar la otredad necesaria y creer terminar esta infinita catarsis por la que paso día a día, tal vez suene un poco enfermo, pero no soy quién para no dar oídos a gente’s que también me ofrecen el suyo.
Traté de dejar escribir muchas veces pero como un alcohólico crónico tuve demasiadas recaídas. El personaje de Böll terminó mal, no porque no deseaba resignarse sino porque ya estaba resignado a la vida que llevaba hace mucho tiempo, algo que su padre junto los que le rodeaban encontraban su acto como una decisión pésima. En realidad soy consiente del daño que me hago al escribir y de las consecuencias que me pasan hasta este momento, mas no sé hasta dónde arrastraré el marasmo por estar ya resignado a lo hago.
En todas las veces que logré encontrarme con jóvenes, sobretodo adolecentes u personas de base dos, y me contaban sus sueños y era el de escritor, cuando les decía por qué respondían cosas similares a que era algo fantástico, bonito, era una herramienta para explicar el mundo, que servía como un proyectil para el cambio social; sólo uno (Daniel) supo decirme que lo hacía por necesidad y me llenó de tanta conmoción y pena porque desde ya lo creía condenado, porque entre muchas ideas que puedan decirme, también contradiciéndome, creo que escribir es una respuesta a una necesidad grande como respirar y llenar de aire a los pulmones. No quiero crear un icono de lo que es el escritor, para nada, ni mucho menos de mí. Primero porque tengo un concepto propio sobre lo que es ser escritor –aún más cuando está relacionado con la poesía-, hablaré después de este tema porque desde ya lo considero un asunto un poco complicado.
Si alguien cree que la literatura es algo estética, bonita o hermosa, pues respeto su opinión; si de ella sirve para transformar o encaminar al hombre también la respeto. Pero no me veo, sinceramente, a mí escribiendo temas sobre autoayuda o historias mecánicas. Mi trabajo es lo que soy y cuando alguien me lea sabrá quién soy y cómo soy. Sabrá qué pienso porque no veo a la literatura como un órgano ajeno a mi cuerpo. Tampoco la encuentro necesaria sobretodo para esta humanidad que es más veloz, pero es la misma necesidad por la que acudo a ella y me convierte en un hombre cada vez menos práctico.
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